De la insensatez a la razón desmesurada


En México hay aproximadamente 544 teatros, de los cuales el 23.7% están concentrados en el Distrito Federal[1]. El Milagro es  más que una asociación cultural enfocada a la producción editorial y la reflexión artística; es un espacio en donde sucesos extraordinarios pueden acontecer, transportando al espectador a realidades alternas, más no por eso diferentes.


David Olguín, miembro del consejo directivo de El Milagro, es uno de los dramaturgos contemporáneos mexicanos más importantes y con más experiencia; a penas el pasado 28 de abril de 2010, mereció el Premio Nacional de Dramaturgia “Juan Ruiz de Alarcón”, que otorga el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en coordinación con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

En su trabajo, enfatiza los enigmas de la vida en el escenario, el mejor sitio para reflejar las contradicciones de la realidad. Un ejemplo de ello es Los insensatos; siete entes que en un juego dialéctico entre la cordura y la locura crean un maravilloso ambiente lúdico, provocando la reflexión y la duda entre todos los implicados en el escenario. ¿Qué es este país?, preguntan no sólo los insensatos, sino todos los actores de esta realidad llamada México. Nos otorgan, entonces, al mismo tiempo el papel de actor, juez y público, porque no podemos mantenernos ajenos al vaivén de reflexiones que en el fondo nacen instintivamente en nosotros, que siempre estuvieron acompañándonos pero  sólo las reconocemos en el momento que las vemos confluyendo arriba de este escenario, regalándonos desinteresadamente interpretaciones y conclusiones.


La Castañeda de aquél entonces, que en sus inicios fue una hacienda  famosa por su producción de pulque y  luego se transformó profundamente, por órdenes de Porfirio Díaz, para dar paso a un manicomio que albergaría  enfermos mentales que les brindaría “reposo y tranquilidad”; es el símil del México de hoy. La insania equivale a la constante que marca el paso del tiempo y que impide la evolución de la República.

Los menesterosos que están aislados dentro del lugar nos roban suspicazmente palabras que nos pertenecen, acciones que sabemos nuestras y  titubeos que reconocemos en nosotros pero que sólo toman forma y vida en la puesta en escena. Cualquiera de nosotros equivale a alguna de sus afirmaciones furtivas, a cualquiera de sus más mundanos razonamientos o a su más pueril conducta; nos identificamos sagazmente porque México también se sienta a verlos actuar en el momento que dan la tercera llamada.


Esta obra se nutre de la paradoja, de respuestas tan brillantes y porqué no mejor decir, de respuestas desmesuradas de razón que vienen de los que moralmente hablando, no deberían de tener la posibilidad de decirnos nada; de los que cualquiera de nosotros no se atrevería a otorgarles un céntimo de confianza, mucho menos minutos de atención. Ahí se encuentra la catarsis, dice David Olguín, situada sórdidamente entre el coraje, la rabia; bajo una visión  antisolemne y cabalgando entre la manera heterodoxa de narrar y exponer los planteamientos que hace el espectáculo.

Así pues, encontramos que esta puesta en escena se empeña en responder al momento histórico que vivimos, el de las conmemoraciones del centenario y bicentenario de la Revolución Mexicana y la Independencia de México respectivamente.  Lo hace con este telón histórico de fondo, el de la apertura del centro de reclusión que nos habla de la irrupción de México a la modernidad, y con ello nos regala esta creación excepcional.


Finalmente encontramos un viaje político, donde siete locos insurrectos que toman la cámara de seguridad  nos demuestran fehacientemente que la insanidad esta del otro lado de esas paredes blancas, que ellos no hacen más que construir una maqueta del México que quisieran palpar si tuvieran la posibilidad de dar un unos pasos fuera de La Castañeda. Es increíble la forma en que David Olguín logra obtener como producto final una obra inteligente y digna de distintas interpretaciones.



 

[1] http://www2.eluniversal.com.mx/pls/impreso/noticia.html?id_nota=225697&tabla=notas