“Yo soy de provincia, pero ya tengo aquí como 30 años, y desde que llegué a la capital no he dejado de visitar la alameda”, recuerda con gran cariño Don Guadalupe (visitante de 73 años, jubilado). Pese a que no tiene mucho tiempo, pero sobre todo dinero, él hace lo posible por venir aunque sea una vez al mes, ahora le es más difícil pues se acaba de mudar a Ixtapaluca, sin embargo, este paseo forma parte de su vida, lo encuentra, dice él: “como un modo de despejar los problemas que tiene uno, aquí con los pajaritos y los árboles, puede descansar y pensar”.
Dado al largo tiempo que tiene visitando la Alameda, Don Guadalupe comenta los cambios que para él no todos son buenos: “antes estaba más bonito porque había variedad aquí los domingos, había espectáculos al aire libre, me gustaba mucho antes porque había mucha gente y artistas y ahora ya no, pero, pues la seguridad ahora es mejor, andan los policías en sus caballos dando vueltas y eso nos da más confianza”.
Por el contrario Sandra Aldama (comerciante en la alameda, de 24 años) nos cuenta que la montada nunca está donde se le necesita: “la montada, esos son bien corruptos —dice mientras voltea a ver que nadie la escuche— porque nosotros como comerciantes tenemos un límite, por decir, no podemos tomar porque es vía pública y en primera —explica— qué aspecto le das al cliente y en segunda como te vas a ver aquí tomando, pero ellos mismos son los que nos dicen: ‘nada más baja tu chela para que no la vea la gente’ o sea lo permiten, mira el policía luego viene y me dice: ‘me gustan estos lentes’ y pues se los doy, aquí a un lado venden fundas para celulares, también vienen y se llevan los cargadores y demás, o sea, andan en todos los puestos viendo y cotorreando, eso también influye en que el policía no esté al pendiente de las cosas, siempre andan aquí robando ellos mismos —asegura enojada— aunque no nos piden dinero ni cooperación, pero mercancía sí”.
También reconoce que gracias a que han puesto mayor interés en que la gente no se pase a las jardineras y que han podado los árboles la visibilidad es mejor y el índice de asaltos ha disminuido considerablemente: “pues podaron los árboles y ya hay menos asaltos, porque antes se veía como robaban aquí en las jardineras, ahora como que ya te prohíben entrar en ellas y pues hay más visibilidad, ya es más seguro.”
Coinciden muchos de los visitantes, pero sobre todos los comerciantes, que gracias a los festejos del bicentenario la Alameda ha sufrido cambios, pero, todos estos buenos, pues ahora comienza a recuperar la facha de jardín, que en un principio tenía, y ha dejado de ser el lugar con las condiciones perfectas para cometer asaltos, así como refugio de indigentes.
También reconoce que gracias a que han puesto mayor interés en que la gente no se pase a las jardineras y que han podado los árboles la visibilidad es mejor y el índice de asaltos ha disminuido considerablemente: “pues podaron los árboles y ya hay menos asaltos, porque antes se veía como robaban aquí en las jardineras, ahora como que ya te prohíben entrar en ellas y pues hay más visibilidad, ya es más seguro.”
Coinciden muchos de los visitantes, pero sobre todos los comerciantes, que gracias a los festejos del bicentenario la Alameda ha sufrido cambios, pero, todos estos buenos, pues ahora comienza a recuperar la facha de jardín, que en un principio tenía, y ha dejado de ser el lugar con las condiciones perfectas para cometer asaltos, así como refugio de indigentes.




